Ediciones comentadas (Feliz Año)

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:55 a. m.



So don't get any big ideas
They're not gonna happen

You'll go to hell for what your dirty mind is thinking 

- Radiohead / Nude / In Rainbows


(Cualquier error de correspondencia se disculpa con premura y poquita vergüenza)
(Mi voz interrumpirá a tus momias con la irreverencia que se acostumbra, obviamente, en cursivas)
(Qué risa)




Mi nocturno (iririri)
Tenía que escribirlo cuanto antes. Tenía que escupirlo al mundo; pero nunca a tus ojos (porque mis ojos no saben hablar, pero sí saben escupir). Casi se doblaron mis rodillas cuando me los encajaste como dos ajugas de anestesia (Nunca pude terminar de dormite). Casi corro; casi vuelo y casi pierdo mi camino. ¿Cuál era mi camino? Ninguno. Lo voy improvisando mientras tarareo la canción de la tarde.
Y esa prisa tuya y esos pasos ni tan apurados, ni tan tranquilos. Tus manos; como ramas al viento. Y todo se fue quedando, irremediablemente, archivado en mi memoria fotográfica y me dije “no mires atrás” dos, tres y miro, miro y ahí estás, eres sombra de sombras, eres realmente un abismo entre la noche y la noche es tu hogar. (Ya camino más lento porque ya siento que no me estás buscando porque ya no estás. Mis manos, yo te lo dije, son dos arañas que buscan el momento perfecto para matarse la una a la otra. Yo no vivo en la noche, la noche me da muchísimo miedo)
Dije “esta canción nunca la escucharé” y lo hago ahora, instante adecuado, para correr. Antes, nunca fui buena para huir; hoy lo hice y mis manos se cerraron como un cielo con futura tempestad. Golpe en las sienes a cada paso. Golpe…golpe…golpe.
Te lo dije y te lo repito. Te conocí en otro plano astral y eras idéntico (Patrañas. Era más guapo). Tan insoportable, tan nocturno y a veces, pocas veces, tan mío (Mi teoría número 434 es que fuimos una pareja de trotskistas obsesivo compulsivos. Tú me asesinaste porque una noche, al besarte, te enteraste que no me cepillé los dientes). Te amé (pinches conjugaciones); me desgarré mil capas de cebolla por ti y llegué, no, llegamos hasta aquí; otra vez. Sí, aquí, te veo; te escucho y no entiendo, no me entiendes y caemos, caigo en medio de calles y ojos hartos de ver.
El sentir la necesidad de contemplarte y escuchar tu voz del otro lado de la línea, no es normal. Definitivamente, no estoy en las mejores condiciones. Cómo me hubiera gustado otro tipo de encuentro; de esos que emocionan a las cuatro de la tarde; sin ningún tipo de miedo.
Esta noche, ya todo cambió. Todo y todos. (Y vaya...)

11:53 pm
(En Chihuahua Chih, cabe mencionar)


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No es septiembre 

A ti, sí a ti, 
te tengo plasmado en un Septiembre mortal (Lo mortal muere, es finito). Septiembre, nunca me gustó ni el nombre, ni el mes, ni las lluvias repentinas que empapan mis zapatos y me dejan descalza en medio camino. Sin embargo, este Septiembre se formó de espasmos nocturnos; verdades inéditas; verborrea con aroma a Fortuna mentolados (casi los odio, de tanto que los quise) (ya no fumo de esos) lugares sagrados que se vieron usurpados en un chasquido de dedos (el corpus delicti, yo pensaba en la banda de Death Rock, tú pensabas en algo, evidentemente, más sagrado); confusiones que se saboreaban con miel y té de limón; aires compartidos y repletos de virus; ojos inyectados de anestesia y risas que hacían eco en el alma (alma...alma...alma...alma...)
Casi, casi, mi pie derecho resbala por el abismo. Casi, casi, emprendo el juego de busca y encuentra. Casi, casi, me convierto en el destino que nunca me dijeron las cartas. (En la primer tirada te salió El Loco, El Hermitaño y La Luna. Nunca supe quién te regaló ese libro y no quiero saberlo. Yo te dije algo de tu madre y algo de la intuición. Esa noche jugamos al barco que se hunde)
Vainilla que no encontraré, ni debajo de las rocas (Ni en la música de las serpientes). Corajes que no producirán la misma bilis (Con el pollo en chipotle). Septiembre que se ha cambiado de nombre.
Entonces, nunca entendí qué era el fluir; el caudal; el hilo de las cosas; el silencio; mi mano tocando puertas atemporales; mis piernas queriendo ser ramas de bosques desconocidos; mi boca queriéndose comer a las nubes ¡Tonta! ¡Ilusa! ¡Patética! ¡Caos! ¡Caos! ¡Grítame! ¡Recórtame del calendario! (El calendario estuvo en llamas)
Trataré de escribir todo, vaciarme en cada pixel y ser esto, hoy. Dormirme en el nudo de la garganta y no llorar. ¿Tiempo? El tiempo –como lo dije- ni corre, ni gatea, el tiempo fluye como le da la chingada gana (Como miel con bicarbonato de sodio. Entonces yo lavo los trastes en el café egipcio y caigo en cuenta que ya vives en la delegación Cuauhtémoc. Qué dolor, qué dolor, qué pena). Aquí no estamos para peticiones especiales, ni pedidos a domicilio, ni sollozos que parecen más una canción de Mars Volta que un quejido humano (Una vez fuiste a casa de Eric y llovía mucho. Fue como si una repartidora de arañas a domicilio se hubiera equivocado). No estamos ya para dramas –como es mi costumbre- drama que sabe a noche y rodillas en el suelo. 
Te quiero presentar a la niña esa que se llama Jessica y está enamorada de un personaje animado (Shaggy. Nunca te pasé esa imagen donde sale Shaggy con Scooby agarrando una bonga), que se ríe antes de dormir y que no conoce su futuro; que desconoce la toma de decisiones y la mayoría de edad universal; que no necesita la marihuana para abrazarte (pero te lo hacía más fácil) y mucho menos el alcohol (pero te lo hacía más difícil); que hace las cosas a la primera y no piensa en las consecuencias (más gente como esa necesita éste corral). A esa Jessica te quiero presentar, para que te quedes con ella y la sepas cuidar (Regrésamela). Para que la corretees por toda la casa y busquen los huevos de pascua; para que la ayudes a no ser un desastre a sus veintiún años, a no tener tantas fobias, tantos dramas, tantas letras en los ojos, tantas canciones, tantos portazos, tantos corajes, tanta y tanta fantasía, tanto anhelo por algo que sólo ella se cree; para que le quites tantas manías, obsesiones, traumas y adicciones. Por favor y gracias (Palabras de poder).
Soy la egoísta que te dijo todo en una noche (Soy el egoísta que se dejó contaminar). Sí, esa que te congelo en una ventanita del tiempo y se derritió. Soy el efluvio accidental, por que se te olvidó el paraguas. Soy una nomenclatura tan simpática y adepta a leerte entre líneas (Qué maravilla). Y no soy, no soy sagaz; tampoco.
7:03 la hora azul; ya te imaginé (¿Qué estoy haciendo?). No, no estoy haciendo tarea, no, no cuando me sobrevino la hora cero, la siesta de un dios que no se cree dueño de nada, ni nadie. Somos células que chocan (Hice un amigo en Monterrey. Para colmo del azar se llama Iván, y tiene un poema que dice "me entristece saber que no eres más que un montón de partículas en movimiento" o algo así), se ponen en contacto con otras, interactúan, a pesar de sus diferencias, frío, calor, tibio, no importa, se tocan, se esconden, se encuentran en el torrente sanguíneo de alguna avenida con tráfico. Me encontré contigo, porque ya habíamos sido parte de otro cuerpo; de otra vida. (Y para colmo, me sigo creyendo eso)

(Tal vez haga una segunda parte, aun mis tentáculos son muy largos) (Y yo te hice un chiste muy malo en el ticket de un oxxo. Tenía que ver con Back to the future y la menstruación)

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Colectivo  

Alguna vez, también pensó, que ella no fue hecha para huir. Ahora lo reafirma, todos huyen, ponle la palabra que quieras entonces, todos se ¿protegen? ¿Resguardan? ¿Limitan? ¿Cuidan? ¿Cierran los ojos? ¿Se tapan los oídos? ¿Se quedan en el cómodo rincón de su habitación? (todos somos tortugas que no saben qué hacer. Somos tortugas cobardes) Ella volvió a decir: Así no se hacen las cosas. No, no de la forma más común. ¿Cómo no lo predijo? Lectura de cartas (La Rove de la Fortvne, esa mañana me robé tu poema dada y me robé otras cosas), y al final, la carta es para ella. Así no. De cualquier manera, ella no es la que huyó. (pero lo hiciste, y en avión)



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Llaves desconocidas (entonces no las mires a los ojos)
No podré quedarme dormida con la puerta abierta; puerta de mil brisas congeladas. No podré acoger el nombre que me desprenden labios ajenos. Más sin embargo, sí podré revolcarme en el subterráneo que arde en silencio y casi las sombras me arropan con cuidado y detalle, puedo sentirme dentro del espiral magnético y horizontal, como debe de ser, caigo en picada, aun cuando mi cuerpo yace enrollado y expuesto ante las ventanas oscuras de un concentrado atemporal. (y ni la alarma del fin del mundo pudo despertarte)
Escucho, entre ondas de televisión y ecos vespertinos, algunos rescoldos que me toman de la cintura y me arrancan la piel, mientras cierro los ojos y no conozco las letras del nombre que me adjudicaron las huellas, esas que quedaron de las ramas de tu bosque  (dice en la novelita esa "cerca de ti todo es nuevo, es estar en el centro del fuego" entonces qué maravilloso incendio forestal)
El espacio que me roba los pulmones y me dejan atada a esas sábanas que existieron entre mis piernas urgentes (me robaste el recurso de ese adjetivo, sí lo noté). Violentas mi aura que antes rígida, ahora creciente como una luna de octubre.
Deberías arrancarme las entrañas para tirarme en el suelo y no tocarme, a menos de que sean las pestañas de un infierno cansado, antiguo espíritu que se arraiga a mis deseos. Punto. (Puto)
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Disolviendome (Di sol viéndome)
No, esta no es otra nota que te dejo en el buró; ni en la cocina. (Esto, me entero un año después, es un pedacito de tus tripas que todavía se mantiene fresco)
Soy una sombra entre fríos pasillos color sangre. Soy un conjunto de manos que bailan y se regocijan en su refugio corpóreo de tu silueta. Soy montones de frases atrofiadas en la garganta de un diablo que espera desesperado, cansado y con los ojos bien cerrados. (Eres esa urgencia de saberse sangre, silueta y diablo)
Y me dices, y me repites y casi me gritas: por eso me gusta besarte el cuello, a veces como que puedo sentir esas frases (Porque nunca las dijiste ni las repetiste ni las gritabas. Era pues, una aproximación). Entonces, arráncalas, destrózalas y hazlas cachitos, al igual que todos estos susurros que se van juntando en cada parte de mis brazos, ya ansiosos y diferentes, callados como una tempestad nocturna, dispersos, más que una ola en medio de los ojos de la luna.
Soy un espectador que se mira a sí mismo desde el techo de una mente ajena y todo lo ve y todo lo siente como si fuera suyo; se apropia de cada mirada clavada angulosamente en alguna laguna verde y redonda que se esfuerza por callar y no desear tanto. Tanto que es casi pecado. (Una noche, Eric casi me lleva a tu casa, yo iba vestido todo de negro y parecía sacerdote)
Este es el momento en el que debo de callar, debo de guardarme todas las palabras que podrían formar vuelos suicidas. Este es el momento en el que la palabra “nada” engloba todo un mundo y silencioso se va acurrucando en mi lengua y baja, baja, baja y se queda ahí, esperando a que llegues y mediante el proceso que ya conocemos tan bien, te apropies de él. (¿Te das cuenta que sí lo tenías todo planeado? podrás ser lo que sea, pero entre los dientes se te esconde un reloj)
Por cierto, buenas noches.  
(Nunca entendí por qué escribiste esto último, y hasta la fecha, me sigue haciendo ruido)


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Pre-risa de un gigante de porcelana (Nunca me gustó el título, pero no te lo dije, ese día la chica de Bachiniva que va conmigo en la escuela me regaló una bolsa de dulces y te los regalé. Te los comías casi sin masticarlos mientras yo leía esto en voz alta)

Te llevaste la hoja de otoño y las ganas de transcribir el poema mal escrito, mal hecho y mal leído, mal. Te llevaste la hoja y las ganas de abofetearte con palabras amables, sí, amables de amar, de embrollo, de sentimiento, de ¿qué se yo? “eso”. (El verbo correcto es "robaste" porque lo que hice fue un acto de puro vandalismo. Y me río por lo cínica que eres con los aconteceres. Si algo no vivimos que debimos haber vivido, fue que nunca me diste una bofetada)
Ya hace frío, Edipo (Lo hacía, Yocasta). Ya es hora de esconder esos labios que se quieren impactar contra esos otros (Y yo no le entedí a esto, hasta hoy). Por qué te llevaste la hoja de otoño, Edipo (Porque necesitaba esa evidencia que me aseguraba tu existencia). Por qué no hablas más mientras doy vuelos alternos por ahí (Porque no quería aburrirte). Por qué no dibujas mi historial clínico (Porque siempre me aterraron tus pretéritos). Por qué cuándo me conociste entre el caos político de nuestro país en crisis, no me dijiste al oído, te voy a ver en unas décadas más (porque en ese entonces yo era un bigotón ranchero que no creía en la reencarnación). Por qué eres un concepto atemporal que oscila entre corrientes de arte y movimientos revolucionarios (Por Hipster). Por qué me diste ese pequeñito cuadro de azúcar con círculos de acido (Porque no lo quería hacer solo). Por qué te pregunto por qué, si sé que nadie, ¡nadie! Tiene la respuesta (Por neurótica). Ni siquiera esa reencarnación de Cristo en Lope de Vega (El chiste era malísimo y ahora me rio. Me doy asco). No la tienes tú, alma vieja (Yo no soy un hombre de palabras, yo no conozco la historia del fuego). Que somos usados y cíclicos, te digo. Somos el huracán y yo le tengo pavor a los huracanes (también somos lo que perdemos), no puedo mirar hacia arriba porque desaparezco; es que no me puedo mirar a mí misma ¡Aplausos! Lo sabes todo y lo que no sabes, me lo cuentas en voz bajita, mientras me quedo dormida.
ME MUEVO ENTRE EL ESPACIO VACIO DE NUESTRO SILENCIO.
(TE DEJASTE INFLUENCIAR POR MIS ÍNFULAS ESTRIDENTISTAS)
Sí, en mayúsculas accidentadas se ve mejor, es como ese espectacular en el que algún día me verás. ¡Qué fanfarrona! ¡Qué risa! La risa de Dios, somos tú, yo y esto (Porque, efectivamente, si quieres hacer que Dios se cague de la risa, cuéntale tus planes).

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(Y según el gusanito de la hermenéutica, ese último gigante de porcelana fue el que me enterró para siempre. De ahí en delante tus palabras se tornaron enclenques y predecibles. Empezaste a hablar de medusas y de cosas que yo no entendía, y esa ha sido la única cosa que no entendía y no me gustaba.

Hace un año te conocí en los recovecos de las circunstancias y empezaste a fumigar mi higiene mental. Esa noche escribí antes de dormir:
"Los ciegos no se enamoran a primera vista"
 Feliz año y gracias por arrancarme los ojos)


Primero de Septiembre del 2011



Comments (2)

Vivo en la eterna idea de creer en la nostalgia del lugar que alguna vez te hizo feliz.

Muchas, muchas gracias.

Me encantó

PD.- ¡Sí, soy yo morritas, aah ya se habían ilusionado, verdad! Pff

Comense a leer y no pude parar y olvide porcompleto hacer la tarea de argelia :/ jeje
Gracias por escribir, nunca dejes de hacer eres buenisimo! y gracias A TI me decidi a hacer el blog... y espero poder ir a comprar tu libro(: saludos