Heidegger

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 4:59 p. m.

 No he soltado a mi ángel mucho tiempo,
y se me ha vuelto pobre entre los brazos,
se hizo pequeño, y yo me hacía grande:
de repente yo fui la compasión;
y él, solamente. un ruego tembloroso.
- Reiner Maria Rilke

(Soy un hombre que no lucha por lo que quiere
las manotas de mi padre esculpieron un lobezno
y me lo obsequió la noche de mi primer llanto.
Soy un monumento al silencio
y desafío a los pájaros.)

Está lloviendo y las calles sudan ese olor que hace que se te caigan lo dientes.
Recuerdo un sueño:
el fin del mundo arrecia
y tú lloras cucarachas
rodeada de hombres
cuya lengua es más sucia
que la del diablo.

En la nariz me tiembla un sabor navideño.
En Japón tiembla y la gente se muere.
Qué suertudo soy.

Dudo
y escribo
porque la certeza
me escasea.

Dudo
y quiero responderme
con el suspenso de los acertijos.

Le diré al profesor de filosofía que mi angustia más grande es la inexistencia, yo sé que la muerte se hospeda en mis uñas, profe, y me platica por las noches historias sobre niñas que juegan con los intestinos de papá.

Le pregunto al profesor de filosofía sobre el suicidio y él habla de caídas y cosificaciones, de estremecimientos. Habla del Filipenses 2:12 que dice cosas sobre
temores
y temblores
o algo así.
Y yo sonrío. Ando bien crudo, profe.


En la gran fiesta de las mentiras
nos darán de comer gomitas
con la forma de tu rostro
y luego nos escaparemos 
bailando al ritmo de esos colores
que nos regala la ciudad
cuando se adentra
en la podredumbre de los atardeceres




Tres de Septiembre del 2011

Comments (1)

;) Rainer sencillamente es facinante, siempre tan cautuvante ese buen Rilke.

Y tus letras siempre se van encaminando tanto a un final sin fin.