Miedo a las canciones tristes

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 10:12 p. m.

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Para Juan Fernández Rivero



Durante un tiempo evité escuchar música que hablara de cosas que causaran dolor.
Sé inglés y puedo entender la tristeza de los que viven más al norte.
Una guitarra por sí sola puede destruir naciones,
una voz que apenas canta llega a descomponerlo todo.

Pero cuando la canción termina
el sol continua su inevitable camino hacia la noche
         [la noche es el amanecer de mis amigos
          que viven más allá de mi tiempo y mi tristeza].
Cuando la canción que sigue entierra a la anterior,
la ruta de autobuses sigue el protocolo de horarios y
mis padres duermen aún en camas separadas.

He vuelto a escuchar canciones tristes.
Nada cambió salvo el hecho de darme cuenta que
ahora son más canciones las que debo esquivar
si es que no quiero verme acostado en el suelo
con una almohada bajo el coxis
mirando el techo sin parpadear.

La gente no debería pasar mucho tiempo acostada en el suelo
con la mirada absorta en las manchas que deja el humo de tabaco en el techo.

¿A esto se refieren esos que buscan la felicidad con
lo de “encontrar el silencio”?
No sé si quiero ser feliz. Definitivamente no quiero
que mis padres duerman en la misma cama;
pronto tendré un auto y dejaré de tomar el autobús.
Me gusta el silencio de mi casa cuando mi amigo cocina con su novia,
cuando mi otro amigo duerme,
cuando mi otro amigo toma un baño.

Quiero volver a escuchar canciones tristes y saber que el sol
viaja hacia mis otros amigos
para reanudar la hermosa disciplina de los condenados.