Un poema de Pablo Paredes

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:41 a. m.

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Hace un par de años mi amigo Jehú Coronado me mostró los poemas de Pablo Paredes. Hasta la fecha sigo releyendo su ya descontinuado blog y sigo encontrando cosas maravillosas. Comparto uno de sus poemas clave con la simple intención de que puedan leerlo.


1

Gracias por bailar conmigo, por chuparme la herida.
Estos brazos mongolos ya no piden que digan síndrome de down.
Gracias por bailar conmigo que estaba todo mojado,
esa canción no me gustaba, pero igual fue bonito,
debajo de la costra quedó casi igual como antes,
mejor que antes
porque ahora estoy más rosado,
a cierta gente le gusta acariciar las cicatrices
y yo me dejo no más
me quedo quietecito y feliz,
tan quietecito que la mano deja de verme
y quedo solo,
más solo que un dedo en la mano
de quien le han cercenado cuatro.

2

Gracias por bailar conmigo
y decirme
princesa son las doce y sigue tan linda,
porque yo sé que soy feo,
que mi tamaño les da asco
que tengo escrito en la piel manchada
el viaje de la bisabuela desde Neuquén hasta Chile
que tengo escrito como infección en los poros
la cárcel del padre,
por eso te doy gracias por bailar conmigo
que escribo bonito,
pero tengo los días más contados que escritos,
que necesito pornografiar mi corazón,
que estoy rajado y chorreando,
que salpico
que ando hablando miserias
que estoy más curado que la chucha
y me pongo pesado,
rara vez cariñoso,
cariñoso significa calentón,
gracias por bailar conmigo,
por tocarme la espalda manchada de adolescencia
por hablarme en la oreja
por langüetiarme,
porque en ese langüetazo he descansado todos estos días,
con ese langüetazo tengo para harto tiempo,
porque resulta que mañana en vez de andar buscando amor de rincón,
en vez de andar barnizando mi corazón guacho,
voy a hablar de ti,
lo único que voy a cambiar va a ser la canción,
voy a decir que el tema era Close to me de los Cure
y que el langüetazo no fue en la oreja sino en el sexo.

3

Gracias por bailar conmigo, por chuparme la herida,
por evitar cualquier posteridad,
por llevarme
por estos ritmos que no siento ni entiendo,
yo nací en 1982,
en esos años parece que nadie bailaba,
parece que estuve ocho años solo
moviendo la patita
en una cuna que fue de otro,
gracias por bailar conmigo
que tengo el cuerpo horrible,
como un mapa físico de Chile.



Pablo Paredes (Chile 1982) Poeta y dramaturgo. Publicó "Mi hijo Down" en el 2008.


31/03/2015

7754

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:22 a. m.

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namasté ojalá que tu luz no esté podrida
que haya comida en tu alacena namasté que nada te acongoje
tú eres también el olor de las bocas que no besaste namasté
el grillo que marca el tiempo namasté de tus sollozos en la noche
eres la mentira en el namasté de tu amigo que jura no volver a drogarse
y estás con él buscando la vena más gorda namasté masturbando estatuas
también el olor del naranjo eres namasté una mujer te pisa el rostro
pone en sus pechos una hoja de naranjo namasté eso te gusta verdad eso te gusta
namasté lo que te construye es lo que escribes a diario en la cara de tus padres
eres una casita de materiales amigables con el medio ambiente namasté pero eres caro
sin embargo no habrá tornado tormenta incendio namasté que te reduzca a lo que eres
escombro suelo irregular tierra pisoteada por los que no saben mentir
por los que no saben decir namasté

me quité la ropa namasté esta es mi luz más plateada
he aquí mi grito y mi riqueza
este cuerpo sólo le pertenece a mis manos cuando me quedo solo
nútrete de él mi carne es porosa namasté chupa esta miel que me inflama
sabe a vainilla y a truenos namasté abre la boca a este relámpago que es mi soledad
namasté ¿ves que no hay preguntas que valgan la pena? a quién le importa
cuándo fue mi primer namasté a qué se dedica mi padre cómo fue mi primer desencuentro
con las drogas ¿ves que las preguntas son como papalotes en una tormenta eléctrica?
namasté dedícate a secarme prende la tele pon música llámale a un taxi
¿ves cómo amanece y el mundo nos entrega otra oportunidad?
van 7754 oportunidades que el abuelo sol me regala
namasté abuelito sol gracias por creer en mí
no toques eso me voy a dormir puedes irte si quieres



30/3/15


Espresso

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 4:31 a. m.

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Estoy en una época de mi vida 
en donde invierto muchas horas
viendo los discursos de aceptación
que dan los famosos cuando entran
al salón de la fama o reciben un premio.
Ahora que trabajo
tengo poco tiempo para hacer las cosas
que me hacían perder tiempo;
duermo cansado y a veces sueño:
anoche vestía frac y un moño verde
y mis palabras eran el preámbulo
para alguien más que subiría a ese lindo pódium
de ébano con detalles plateados:
creo que iba a ser Leonard Cohen,
o Lord Byron.
No me acuerdo.

Estoy en una época de mi vida
en donde pienso que toda la gente
está demasiado satisfecha de sí misma
como para escuchar la historia
de cuando me iba a casar y luego ya no
o de cuando escribí un poema
para una linda mujer española
que se tatuó algo que yo escribí
en sus brazos resecos
por una temprana diabetes.
He aprendido a que eso no me duela:
toda mi energía está condensada
en preparar un buen café:
hace tres días me solté llorando porque
no me salió un espresso
y la comprensiva mirada de mi nueva jefa
me recordó la comprensiva mirada
de mi madre
cuando le dije mamá no me voy a casar.
No no no no señor yo no me casaré.
Pero mi madre estaba pensando
en lo mucho que le duele verme llorar:
es así como aprendemos a guardar silencio.

Estoy en una época de mi vida
en donde tener 22 años vale más que tener 18
donde tener 22 es más valioso que tener 50 y dirigir
una facultad de filosofía y letras y
mantener cierta coherencia ante las circunstancias.
La gente, en esta época de mi vida, no puede escucharte
porque se escucha mucho a sí misma;
cree que cumplir años es como subir de nivel
en el Final Fantasy.
La vida es una prueba de nervios:
si tiemblas se te cae la taza y quemas al señor triste
que llegó a tomarse un café pensando
en las cosas tristes de su vida,
no tienes derecho a lastimarlo así,
no seas cabrón no tiembles,
algún día tendremos 50 años y dirigiremos
la facultad de filosofía y letras que todos tenemos en el corazón:
un edificio medio destruido
por el huracán que se llamó como se llama tu exnovia favorita,
con la que casi te casas,
un lugar donde la gente lee poemas y traduce a Lord Byron:
temor y esperanza mueren
dolor y placer huyeron
ni me curan ni me hieren
no son, fueron
dice Byron en la facultad de filosofía y letras de nuestro espíritu
fumando algo en un jardín bautizado con el nombre
de otro triste hombre de 50 años.

El abuelo del abuelo de mi padre era un viejo euskera
que llegó a Chihuahua hace muchos años,
un buen espresso debe salir entre 21 y 30 segundos,
estas son las dos cosas más importantes que he aprendido
desde mi último día en la Facultad de Filosofía y Letras:
espuma uniforme color caramelo
y una nada arbitraria mezcla
de amargo, ácido y dulce
debe cubrir tu lengua,
esa misma lengua que dice te amo
que insulta que recoge froot loops de la cuchara
que acaricia vorazmente un pezón color cereza,
que entrega premios a Leonard Cohen.
En esta época de mi vida estoy demasiado consciente
de que un buen poema debe durar en el aire
entre 60 y 250 segundos,
de lo contrario la gente empezará a temblar,
caerán sus celulares al alfombrado suelo
de la Facultad de Filosofía y Letras
y en la resplandeciente pantalla estará una conversación
en donde alguien les pide ser fuertes
alguien les pide no hacerse daño
donde alguien les dice
no estoy enamorado de ti
estoy obsesionado contigo
en donde alguien les dice
euskaraz esan dezake zenbat maite zaitut
en donde alguien dice
subí de nivel
en el Final Fantasy.

Estoy en una época de mi vida
en donde tengo que preferir quedarme en el trabajo
que ir a darle un premio a Leonard Cohen.
Incluso en mis sueños cuento los segundos
en que el espresso sale de la lengua de la mujer que iba a ser mi esposa;
en un descontrolado absceso de ira lanzo una taza contra ese bello muro
de la Facultad de Filosofía y Letras de mi cerebro
taza y muro y sueño se quiebran
justo en el momento en que despierto
y una hermosa voz de acento extranjero
me dice prepara tu pasaporte y tus documentos de nacionalidad
y tus maletas y tu alegría
esa alegría que fue espesándose hasta ser algo amargo, ácido y dulce al mismo tiempo.

Estoy en una época de mi vida
en donde por fin entiendo ese proverbio vasco que dice:
nada acaba del todo,
entonces puedo decir
-con esta hermosa y soberbia ingenuidad-
que lo entiendo todo.


9/3/15