Los días desperdiciados

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:59 a. m.

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Una lágrima cristalizó 
en la quemada orilla del mapa.

Junto a un perro caminé.
Conseguimos ver cosas
que ya olvidamos;
formas y olores,
fechas y símbolos.
Se fueron las formas precisas
de las caras que nos gritaron,
que lloraron con nosotros
en la amarilla noche de los cobardes.

El perro aulló un lamento
que voló hasta mi memoria.
Pude entonces mirar...
abrí los ojos:
he ahí
el temible murmullo
de eso que entiendes pero no conoces;
lo que sabes pero no recuerdas.

La vida aulló un poema
con la intención de hacerlo un mapa.
Explicó un viaje
que alguien hizo
hace mucho,
cuando los caminos eran
las manecillas de un reloj
que no tenía prisa.

Entonces
una lágrima cristalizó en la punta de tu lengua.
Ahora el aullido sabe a sal
e intenta no morir,
a pesar del miedo,
del miedo que se siente cuando al despertar,
en la orilla del infierno,
veintiún ratas te miran la cara
esperando a que las alimentes.
Entonces
tú aúllas un mapa,
que para los ojos del viajero
es un inútil calendario
lleno de tachones y dibujos de perros
y fechas que ya no existen a pesar que se repitan;
los días desperdiciados,
algo que fue un poema pero tal vez,
apenas logró descifrar el sueño de un monigote.


          (un estanque de agua cristalina
           que de verdad es agua
           de verdad lo es
            y no puede ser otra cosa)








19 de noviembre / 2013