Moisés

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:18 a. m.

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Todo olía a mierda
pero algo cambió cuando subiste al autobús;
surgió algo distinto en el aire que lo hizo fresco.

Ansié tu cuerpo a lado mío
rozar tu delgado y frutal brazo:
jabalina suspendida en la nada,
cuerpo breve que si él quisiera podría ser invisible,
podría confundirse con los hilos de luz que obsequia el atardecer,
mas yo hace tiempo aprendí a detectar las cosas
que quieren ser transparentes.

En la boca del estómago tengo un ruido negro
que arde
cuando se aproxima lo que no existe.

Los engranes del mundo no lograron sentarte a mi lado,
y sólo pude mirar su nuca por veinte minutos,
veinte minutos llenos de nada.

Ahuyentaste a las moscas
con tu sombra melódica y aguda
que se estrechó hacia ti misma
para hacerte abismo y cielo,
todo unido en la ligera forma de una rama en flor,
y ni abejas ni moscas
ni el hocico de algún pesado animal
podrían consumirte.

Mi destino llegó antes.
Abandoné.
Otra vez los engranes del mundo
me negaron el dulce nervio de quizá cederte el paso,
bajar al mundo tras de ti
y ver cómo caminas por la calle
delgada y frágil,
pero abriendo de tajo un mar de mierda
como Moisés.








21 de Mayo / 2013