Pensando

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:51 p. m.

0

Pensando en no dormir en mi cama y acurrucarme en el espacio entre el librero y el mueble de la televisión.

Pensando en que ya amanece pero si yo lo deseo puedo engañarme y hacerme creer que más bien está atardeciendo.

Pensando en lo bonita que se está poniendo mi exnovia y lo lejos que estoy de convertirme en un oso polar.

Pensando en un oso polar sentado en un bloque de hielo que se mueve lentamente mientras se derrite.

Pensando en que los suicidas realmente no se suicidan, Satán los asesina.

Pensando en el suicidio.

Pensando en "Junk" de los Beatles.

Pensando en que si pongo la canción "Junk" de los Beatles voy a llorar.

Pensando en que lloro acurrucado en el espacio que está entre el librero y el mueble de la televisión y mi madre abriendo la puerta de mi cuarto con violencia.

Pensando en cuando era niño y comía un cereal que tenía almendras y pasas.

Pensando en la sintaxis.

Pensando en que soy un oso polar rodando en la pendiente de una duna de arena mientras un montón de escorpiones me miran.

Pensando en que tengo nueve tumores en el cuerpo: uno en el meñique del pie izquierdo, otro cerca del testículo izquierdo, cuatro en el corazón, dos en la nuca y uno en el cerebelo.

Pensando en que Eric no se merece todo eso.

Pensando en Arely comiendo una mandarina mientras el aire entalla su falda en sus piernas.

Pensando en que debería estar dormido.

Pensando en el aroma el metro en el DF.

Pensando que soy un oso polar que cuenta sus cartas de yugioh para ver si no le robaron alguna.

Pensando en klonopina.

Pensando en Andy, vestido todo de blanco, gritando en el sótano que él es Jesucristo.

Pensando en una broma sobre los gerundios y alguien que se llama Armando.

Pensando en que estoy descompuesto.

Pensando en Omayra y su suéter de franjas blancas y negras.

Pensando en el muchacho que atiende en el Café Kaldi, un muchacho que no conozco y que he visto pocas veces y que la última vez que me vio me dijo "té verde con jazmín ¿verdad? lo de siempre" siendo que eso fue lo primero que pedí la primera y única vez que fui a ese café.

Pensando en que quizá si tomo café podría ser feliz.

Pensando en la felicidad.

Pensando en ese tal Sixto Rodríguez.

Pensando en la disciplina de Carlos.

Pensando en que Pepermint Patty probablemente es lesbiana.

Pensando en que nunca he disfrutado estar solo.

Pensando en dejar de escribir y matarme.

Pensando en dejar de escribir y dormirme.

Pensando en Omayra tomándose una foto junto a una estatua de Duke Ellington.

Pensando en Iván Ortega López y si él pensará en mí.

Pensando en la posibilidad de nunca poder ser feliz y acostumbrarme a ellos y así crear un nuevo tipo de felicidad.

Pensando en el sol.

Pensando en que le quedan pocas semanas al frío.

Pensando en cómo sería mi vida si viviera en Hong Kong: viviría en un cuarto de cinco metros por cinco, usaría un baño comunitario y de vez en cuando extrañaría a alguien.

Pensando en que dormí demasiado.

Pensando en que "Junk" de los Beatles es quizá la canción que más triste me pone.

Pensando en que un beso no necesariamente significa tantas cosas.

Pensando en que muchas cosas, o todo, o realmente todo, no significa tantas cosas.

Pensando en que la cocina es quizá mi lugar favorito de la casa.

Pensando en que quizá hoy duerma en la cocina.

Pensando en la posibilidad de que Mccartney le haya escrito "Hey Jude" al hijo de Lennon alguna vez que lo vio triste porque una mujer lo rechazó y como Lennon no lo pelaba pues Mccartney le escribió una canción.

Pensando en Mónica y sus hermosos brazos delgados y sus hermosas manos de extraterrestre.

Pensando en que hoy es el día de la bandera y nunca he estado ciento por ciento seguro si el orden de los colores es verde, blanco y rojo o rojo, blanco y verde.

Pensando en que la bandera de Italia se parece mucho a la de México.

Pensando en cómo sería la bandera de una nación dirigida por osos polares.

Pensando en una ocasión que alguien hablaba de poesía y dijo que la belleza se encontraría en el distanciamiento del objeto y no sé cuántas estupideces más.

Pensando en que sólo escribo poesía para llegar al eventual momento en que me paguen por escribir poesía.

Pensando en el marihuano idiota que estudia en la Facultad de Artes y siempre va a mi facultad a intentar sacar plática y que un día le daré un puñetazo en la cara.

Pensando en que no sé qué significa "chovinista".

Pensando en que quizá sea feliz si empiezo a usar reloj de muñeca.

Pensando en las cosas que me dan asco.

Pensando en que tengo manos bonitas.

Pensando en que mis manos podrían ser todavía más bonitas.

Pensando en lo amable que fue Arturo la madrugada que llegué con Omayra y él se fue a dormir al sillón.

Pensando en que soy un oso polar asustado por el viento y el sol.

Pensando en "Anna (go to him)" de los Beatles.


Pensando en Mónica y en lo nerviosa que se pone cuando conduce.








24 de Febrero / 2013


Fariseo

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:17 a. m.

0

Cristo:
ven y unta tu llaga en mi frente,
la del costado,
no es que dude
es que me aterro;
el vinagre que me diste
en mi primer llanto
ya hizo un agujero en mi memoria
y está lleno de ratas y pájaros hermosos,
lo que fue un primer beso
ahora es un abismo
donde se escucha el horrible grito
de una mujer que pide agua,
tengo miedo.
¿Sigo siendo un niño para ti?
Abrázame, Cristo, 
sacudiré las virutas de tu ropa,
llevaré agua fresca en un jarrón
para aliviar tu enojo 
o tu cansancio.
¿En el reino de tu padre hay arañas?
Tengo miedo,
dame vino,
murmura en mi nuca las palabras que sirvan
para hacer que esa flor suspire
y me deje arrancarla y hacerle un altar,
hincarme frente a ella
y hacerme el muerto.
No me abandones, Cristo,
yo no soy una oveja,
soy alguien que escuchó de ti
y de tus llagas.



23 de Febrero / 2013

Chelyabinsk

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:48 a. m.

0

Un meteorito cayó sobre Chelyabinsk
cerca de los Montes Urales.
Tú no lo sabías pero hace meses
estaba obsesionado con la idea de mirar al cielo
ver un resplandor que significara algo más
y de pronto quedar ciego.
Tú no lo sabías pero 
hubo un tiempo en que
quería ser un ciego
y poder presumir que mis ojos se ahumaron
por el inexplicable resplandor de algo
que puede terminar con nosotros
pero a mí me dejó ciego.

En Chelyabinsk un niño creía que el sol se había descolgado,
aquí era de noche y yo pensaba en la muerte
y miraba el celular como esperando que marcaras
para decirme con una voz llena de paz
en Chelyabinsk cayó un meteorito
pero las noticias fueron más rápidas que tus ganas de ser precisa:
la onda expansiva hizo que las casas más viejas se derrumbaran;
un niño mira estóico al médico que le desencaja un vidrio del cuello
y yo pienso en la muerte 
pienso en el sol inamovible que nos mira como esperando
que seamos precisos.

(Estaba por escribir un poema,
un alarido lleno de rabia,
un berrinche que intentara saber por qué
estoy descompuesto
por qué no puedo hacer que ella
se recueste en mi regazo
y duerma en mi perfume.

El plan era escribir un poema
que fuera un pretexto para poner una frase
que escuché en la tele
era algo como 
ambos cerrarán los ojos
o
piensa en un país
sólo porque sí.

Pero un meteorito cayó en Chelyabinsk,
un meteorito cayó y hay gente con vidrios
enterrados en la cara
¿Sigo descompuesto
o estoy ciego?)




16 de Febrero / 2013

Me acuerdo V

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:22 a. m.

0

Ejercicio tomado del libro "I Remember" de Joe Brainard.

Parte I
Parte II
Parte III
Parte IV


Me acuerdo de cuando toda mi familia pintó y redecoró toda la casa en una sola noche. Al día siguiente era la boda de mi hermano y vendría familia de Ciudad Juárez. Me acuerdo del olor a pintura, la nueva cortina de baño color verde y el piso protegido por enormes pliegos de plástico negro. Me acuerdo de ver que todos estaban muy felices a pesar del cansancio.

Me acuerdo que en la primaria hacían votaciones para ver qué queríamos comer en el día del niño. Me acuerdo que todos siempre votaban por pizza. Me acuerdo que en una ocasión una compañera rarámuri que iba conmigo fue la única en levantar la mano cuando dieron como opción la hamburgesa, me acuerdo que todos se rieron de ella y yo me sentí tan mal que también levanté la mano. Me acuerdo que ganó la pizza.

Me acuerdo de ver los maratones del programa de Jamie Oliver en el canal People & Arts cuando todavía no existía el canal Travel & Living.

Me acuerdo de batallar mucho para encontrar el video porno de Michelle Vieth y decepcionarme cuando lo encontré lo vi y me di cuenta que no era nada bueno.

Me acuerdo de un muchacho en Sonora que se parecía a César Costa. Creo que se llamaba Miguél pero tenía un apodo. Al principio era insoportable, siempre a la defensiva y con una actitud arrogante. Tocaba la guitarra. Me acuerdo de darme cuenta poco a poco que sólo era inseguro, como yo y luego cantar con él cuando estábamos en la playa y todos se drogaban.

Me acuerdo de sentir mucho miedo cuando conducía y tenía que tomar alguna glorieta.

Me acuerdo de una fiesta con decenas de personas en una azotea, todo estaba a obscuras y yo estaba muy drogado. No me acuerdo del rostro de nadie.

Me acuerdo de quedarme hasta tarde en el CEDART y ver cómo la lluvia hacía un río más o menos peligroso por toda la calle.

Me acuerdo del único poema que escribí en un camión fue "Heidegger". Iba de la facultad a mi casa y el sol entraba por las ventanas. Frente a mí estaba un hombre grande y gordo que iba comiéndose una pera. Me acuerdo que era un atardecer hermoso en el camión cuando escribí ese poema.

Me acuerdo de cuando recibí mi primer premio literario, tenía trece años y era un certamen de cuento. Me acuerdo de ir con los ojos maquillados de negro y un abrigo negro y sentir la mano sudada de la secretaria de cultura cuando me entregó el reconocimento.

Me acuerdo un profesor chileno en la universidad que me platicó cuando Pablo de Rokha tocó la puerta en casa de su abuela y le vendió sus poemas.

Me acuerdo de mi primer ataque de ansiedad. Terminé en el hospital por una arritmia y me pusieron en una habitación a lado de un enfermo terminal que no dejaba de gemir.

Me acuerdo de mi lectura de poesía en Sonora, estábamos todos increíblemente borrachos. Me acuerdo de Paris Sicarios sirviendo whisky Jim Beam en un vasito de papel y todos dando traguitos cada que se podía.

Me acuerdo de robarme libros en la FIL de Guadalajara y ponerme muy nervioso cada que veía a algún policía.

Me acuerdo de enterarme que Brenda se casaría. Me acuerdo de acordarme de ella, acostada sobre el pasto, diciendo que nunca se casaría.

Me acuerdo de tocar la guitarra en los camiones y decir que ando haciendo eso para juntar dinero e ir al DF a buscar a mi novia. Me acuerdo que en los camiones donde decía eso me daban más dinero. Me acuerdo de una mujer, morena, grande y de ojos diminutos que quiso saber más de la historia y yo le inventé muchas cosas.

Me acuerdo de Darío y yo vagando por un hotel en Guadalajara, buscando a alguien que tuviera ganas de escucharnos.

Me acuerdo de Jehú y yo vagando por un hotel en Sonora, buscando a alguien que tuviera ganas de darnos alcohol.

Me acuerdo de Aniela y yo vagando por un hotel en Monterrey, buscando nada.

Me acuerdo de Gerardo Grande llenándose las manos de pintura azul en el baño de una universidad en Monterrey y guiñándome el ojo como diciendo "no tienes idea de lo que ocurrirá".

Me acuerdo de la casa de Janis: un pasillo eterno que conectaba a tres habitaciones. Siempre olía a humedad y nunca podías estar cien porciento cómodo.

Me acuerdo de estar con Janis en un bar, las dos personas con las que íbamos se fueron a tener sexo a otro lado y nos dejaron ahí, solos, sin dinero y sin cómo regresar a casa. Me acuerdo de estar con ella mirando a una chica que era increíblemente guapa y haciendo historias de cómo se enamoraría de nosotros.

Me acuerdo de una noche llegando a casa con mi padre, él estaba muy ebrio y me desconcertó ver que mi madre no estaba en casa. Estaba nervioso por el estado de mi padre y me sentí muy desprotegido. Me acuerdo de preguntarle a mi padre dónde estaba ella y él se echó a reír al suelo, boca arriba. Me acuerdo de ver su panza temblar entre risa y risa y sentir que alguno de los dos moriría.

Me acuerdo de Omayra recibiéndome en la central camionera. Me acuerdo de la solemnidad en su sueter de cuello de tortuga y su insistencia a invitarme a desayunar. Me acuerdo de pedir unos chilaquiles verdes y que ella pidió unos rojos.

Me acuerdo de que al transporte público en Ciudad Juárez lo llaman "ruta".

Me acuerdo de una noche cuando trabajaba en un café árabe. Media hora antes de cerrar llegó un grupo de cinco personas: dos mujeres y tres hombres. Las dos mujeres iban vestidas como putas y eran putas, los tres hombres iban vestidos como diputados disfrazados de hombres. Yo limpiaba la barra y lavaba platos sucios cuando Raúl, mi compañero de trabajo, un hombre cuarentón de dos cajetillas diarias los miraba desde la ventana y me dijo seguro se las van a coger entre los tres y yo en ese momento no me había dado cuenta que eran putas. Ordenaron dos pipas árabes con tabaco de granada y cereza (pidieron la carga más fuerte) y cinco cafés turcos. Cuando dejé todo sobre la charola Raúl me dijo son putas ¿crees que si digo las palabras correctas me dejen entrarle? pero yo seguía sin entender y sólo decía que sí con la cabeza, quizá por el cansancio. Me acuerdo que el café estaba totalmente vacío y yo fumaba recargado en la estufa y mirando por la ventana que daba hacia el patio: Raúl con las manos en los bolsos se balancea de atrás hacia adelante, sonríe, de pronto se acerca con complicidad hacia el grupo y todos ríen mucho. Me acuerdo de pensar son putas y este cabrón quiere que le compartan y luego reírme y sentir algo parecido al miedo. Me acuerdo que Raúl entró sonriente y dijo que iba a estar cabrón que le compartieran y el resto de la noche estuvo hablando de lo rico que sería cogerse a esos dos viejonones. Me acuerdo que sólo una se me hizo atractiva.

Me acuerdo de Raysa muy drogada bailando Barco a Venus frente a un espejo.

Me acuerdo de Iván Almanza sentado junto a mí una noche en el DF donde todo olía a alcanfor. Se inclinaba hacia mí, sin parpadear y me hacía preguntas hermosas y brillantes. Me acuerdo que entre el ruido se paró y volvió con una estatuilla: una esfinge con cuatro ranuras donde salían cuatro dagas. Me acuerdo de la voz de Iván Almanza como la mano de un niño que raspa una piedra húmeda, un gemido que puede ponerte los pelos de punta.

Me acuerdo de una época en mi vida donde sólo podía dormir en sillones o, en general, en lugares incómodos.

Me acuerdo que el poema "Resignación" originalmente se llamaba "Mogavi" y luego se llamó "Alprazolam Blues". Me acuerdo que es el único poema que he escrito no estando sobrio.

Me acuerdo de estar en casa de mi abuela Lido y ver en su librero un estudio sobre el libro del Apocalipsis de San Juan según la iglesia de los Testigos de Jeohvá. Me acuerdo de leerme el librito en una sola tarde y hacerle muchas preguntas a mi abuela y obtener respuestas claras y entendibles.

Me acuerdo de Hugo Hiriart dando una conferencia sobre lo malo que era Cervantes como poeta.

Me acuerdo de pensar que Raúl y Mariana iban a perderme la paciencia en cualquier momento y me echarían de su departamento a patadas.

Me acuerdo de hacer fogatas enormes.

Me acuerdo de vivir muchos meses a base de papas, champiñones y frijoles.

Me acuerdo de una anécdota que platicaba mi madre: ella y sus hermanas jugando en las calles de Tierra Blanca. Bajo un árbol estaba sentada una mujer horrible de piel gris y ojos diminutos. La mujer sonríe y de la comisura de los labios le sale una cucaracha. Mis tías corren gritando y llorando pero mi madre no, mi madre se queda parada y la observa. La mujer le dice que vaya hacia ella haciendo un gesto con la mano, como si le rascara la barbilla a un gato invisible. Mi madre camina hacia ella y a la mitad del camino mi abuelo la toma y se la lleva. La mujer gritaba palabrotas y reía fuerte y mi abuelo la insultaba en inglés.

Me acuerdo de pedirle a mi padre que me enseñara a tocar guitarra, él decía hazte un callo en todos los dedos de tu mano izquierda, cuando lo tengas te enseñaré. Me acuerdo de que, cuando ya tenía los dedos calleados, ya sabía lo que quería saber.

Me acuerdo de los Doritos Iu. Eran sabor mango y Natalia Lafourcade salía en la publicidad.








13 de Febrero / 2013

Venas

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 3:11 a. m.

0

Lo único que existe al escribir poesía 
es la necesidad de escribir poesía

Shuntaro Tanikawa



Tengo tantas opciones.
Escribir un poema reta al indeciso
¿cuál será el motivo del próximo desgarro?
el mundo se ofrece para que tome una fruta
para que chupe la savia de su tronco
o sólo observe el llanto de los pájaros.
El mundo me mira de reojo
cuando me encorvo a escribir un poema
y se emociona discretamente
como una mujer que guarda la emoción
de cuando se sabe amada.

Debo elegir.
No es que mi canto se vaya a agotar
¿yo canto? 
no,
yo grito,
invoco.
Mi dedo señala un día en el calendario
¿quiero revivir lo que ya no puedo entender?
La mujer que amo
me golpea el estómago
y me ordena que cante y que avive el fuego
pero mis manos cargan demasiados insectos
soy torpe y el fuego es algo que yo no entiendo.
El poema me busca sin saber
que sólo puedo entregar cicatrices
o tibios rayos de luz
¿La mujer que amo sabe que en el fondo de mi voz
existe la angustia del poema? 

Escribo un poema que se abraza al reloj,
un instante que me exige ser gritado.
La gente podrá entender el miedo 
porque todos tenemos miedo,
pero la gente nunca podrá saber
la angustia de necesitar el grito
que descomponga al mundo 
y ponga de rodillas
a la mujer que amo.






10 de Febrero / 2013



Frutas

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 10:21 a. m.

0

*
Delante de mi rostro
el viento hace una pregunta;
espejo que flota y gira
en el aire amarillo
de la memoria.

*
El cuerpo
fundido en la espesura del colchón
escucha una guitarra que se incendia
¿llora el cuerpo
o intenta apagar las brasas?

*
Los niños se preguntan
qué es lo que cargo
en mi lomo.
Unos dicen que son frutas
cubiertas de ceniza,
otros prefieren ver mis manos.

*
Olvidó la mujer
cómo borrar la tinta
y al invierno.
Su espalda no será jamás
la nieve fértil
que espera a las garras
del ocelote.









4 de Febrero / 2013