Canguros

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 5:17 a. m.

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Hay poemas lentos
que sin apuro quiebran su cáscara
perezosos
y se quedan dormidos
en la marsupia del poeta
esperando el llamado del silencio
para de pronto salir
y asesinar
pero mientras tanto
el poema mama la placenta del miocardio
y patea con sus garritas de ocelote
al hinchado corazón del poeta
asustándolo
haciendo que respire agitado
y suelte un ¡ay!
justo en la mitad del desayuno,
en la parsimonia de sus lecturas
o en el cenit del orgasmo
por eso
el poeta busca el silencio
                    (ese color que usan los cobardes para desvestirse)
porque es ahí donde el poema 
se siente como en casa

de tal manera sepan que
el poeta dará a luz un infarto color poema
y al verse abandonado en el vacío
le abrirá paso a una nueva desesperación

                    
                    


31 de Diciembre del 2011