Éste poema no quiere que lo titule como Canto de Despedida

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:20 a. m.

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Me he alejado tanto de mí mismo
que ya no sé decir nada
sobre mí
ni lo que siento
cuando me mojo bajo la lluvia
ni cuando me convierto
en una brizna de hierba seca
quemada por el sol
no sé encontrarme
a mí mismo
describir a este personaje
nombrarlo
asegurar
que existe

- Ryszard Kapuściński



Las abejas tienen todos los motivos del mundo para asesinarme pero nunca lo harán 
y tú me dices que el mundo está lleno de cosas con las cuales podemos hacer poemas
pero yo no te creo 
pero igual lo intento 
y se me adormece el corazón cuando empiezo a poner en práctica 
lo que los nuevos poetas me dicen en la televisión. 
Me dices "Jesús, átate las manos para que los poemas no se te acurrucen demasiado" 
y luego mi perro Camilo te mira como avisándome que la poesía te importa un carajo. 
Los perros saben mucho de sentimientos
por eso ladran.
Como el día en que te escribí un poema 
y lo dejé en el buzón de tu amiga que fuma mucha marihuana 
y era un poema lleno de garrapatas 
y yo pensé que mi poema no te gustó
porque hablaba del destino y la felicidad 
y no hablaba de alemanes habladores o de aconteceres estúpidamente mal escritos. 
Escribo éste poema al revés porque ya se acerca una plaga de moscas
ya saborean el chicloso gustito que me gotea de las pestañas
y ahí vienen las moscas formando una nube llena de perros que me miran 
como profetizándome el dolor que se te anida en las costillas. 
Quiero llamarte y me tiemblan las ganas 
pero yo ya no puedo creer en esos apagones tuyos 
que te desvisten y me engañan y me quieren hacer pensar 
que ese ríspido juego de las certezas ya se hizo del color de los espejos. 
Ya no quiero estar engañando a mis arritmeas 
y hacer de mi cuerpo un carrusel de temblores.
Pinches perros.


(Me tomó de los cachetes y mirándome a los ojos como si yo fuera un bichito visto desde un microscopio, dijo
- Yo quiero que alguien te regale todo eso que tú siempre das sin que te lo pidan. Quiero que te despiertes en las mañanas con la misma sonrisa con la que te acuestes en las noches. Quiero que escribas cientos de poemas porque esa persona te hace feliz. Quiero que encuentres a alguien o que te dejes encontrar por alguien o te desencuentres con alguien. Quiero que seas un aerolito que se congele en la órbita de otros cosmos. Quiero que dejes de pensar en todo eso que está haciendo que se te amargue el andar. Quiero que le presentes a tu mamá a esa persona. De verdad, de verdad quiero que vayas a su casa y vean Los Simpsons o cenen pizzas congeladas de Soriana. Quiero, mi niño, que ya ahuyentes a esa parvada de mariposas negras que lo único que hacen es ensombrecerte esos ojazos que tienes. Quiero que de pronto te topes con alguien que te haga decir "Puta madre".
 Y le respondí
- Yo también quiero.)

Las abejas tienen todos los motivos del mundo para asesinarme pero nunca lo harán
y no te conté que la próxima semana iré a Parral
                                           la tierra de mi primer terremoto
a leer los textículos que escribo pensando en ti
y en la verruguita que se cree la centinela de tu panza.
Te pintas los labios de rojo porque sabes que te voy a querer besar.
Te digo que nunca me he robado un beso
y veo en tus ojos ese miedo que mi padre me enseñó a pescar cuando era niño
y te digo que me dejes leerte un poema
y veo en tus ojos ese miedo que mi padre me enseñó a atrapar cuando era niño
y te digo que hay algo en la universidad que me incomoda pero que luego te cuento
y veo en tus ojos ese miedo que mi padre me enseñó a cazar cuando era niño
y te digo que me gustas cuando te amarras el cabello porque tienes un rostro muy bonito
y veo en tus ojos ese placer doloros que mi madre derramaba
cuando veia a mi padre enseñarme cómo descifrar los laberintos del mundo.
Te enseño una foto de mí cuando niño
y dices que mi mamá es muy guapa,
pienso en tu infancia
y se me revuelven los miedos que mi madre no me enseñó a derramar cuando era niño.
Eres una lagunita de lodo y pretéritos
y yo no sé nadar,
no sé andar en bicicleta como nuestra amiga lesbiana,
la que un día te acariciaba la nuca mientras yo te decía lo mucho que te quería
y yo no supe qué hacer
porque mi padre nunca me enseñó a disfrutar del lesboerotismo.

(En Monterrey platico con Daniel porque la Fundación de las Letras Mexicanas quiso ponérmelo de compañero de cuarto. Observamos los veintidos arcanos mayores del tarot. Me habla de su novia.
- Es la chica más comprensible que he conocido.
Yo lo escucho con atención. Acaricio el cartón del arcano XII y pienso en ti, busco el momento perfecto para meterte en la conversación. El gorgojeo de la cafetera anuncia la última ronda de tacitas humeantes y eso me entristeció. Daniel no escatima en los adjetivos con los que crucifica a su novia, y lo más maravilloso es que le creí. Barajeo los naipes mientras Daniel viene con el café. 
- Mi anterior relación fue muy desgastante.
Daniel ahora habla de su ex novia y yo guardo el tarot en un compartimiento de mi maleta. Me recuesto en la cama y debajo del edredón me quito la ropa para estar más cómodo. Prendo un cigarro y pienso en ti. Me entristece que probablemente Daniel es de esos que únicamente hablan de sus novias o de ellos mismos... aunque a fin de cuentas es lo mismo.
- ¿Ya te dormirás?
Niego con la cabeza y Daniel sigue hablando con su acento de Álvaro Obregón. Mi peor temor se hizo realidad: no podré platicarle de ti nunca al chico con el que dormiré las próximas dos semanas. Daniel marca a recepción y pide más café, nos cagamos de la risa al ver al empleado sonreír espléndidamente al entregarle el café a un flacucho semidesnudo a eso de las cuatro de la mañana. Nos reímos. Pienso que por lo menos tenemos un sentido del humor similar. Cuando nos cansamos reinó un silencio que jamás volví a escuchar en toda mi estancia. Daniel da un sorbo a su taza y pregunta clavando sus rasgados ojos en mi párpado izquierdo
- ¿Qué onda con tu chica?
Sonrío esperanzado y le contesto a Daniel, casi en un suspiro
- Te contaría, pero no te quiero cansar.)

Abuelita
las abejas tienen todos los motivos del mundo
para asesinarme
pero nunca lo harán.


Abuelita
qué divertido es
hablarte en el lenguaje que el amor me tatuó en los dedos
a pesar de las múltiples interpretaciones.

Abuelita
nunca dejes de descifrarme
porque mi palabra es una invocación constante
dicha en el idioma de las piedras.


Abuelita
¿por qué solamente fui
un remolino de aire
que saboteó tus flores?

Abuelita
hoy te dió curiosidad
saber dónde se me acomodaba
el remolino del cabello.

Abuelita
la muerte me está cacareando en la nuca
y todo el aire se pone helado.
La muerte tiene una mueca espantosa.

Abuelita
¿quién es ese hombre que te conmueve?
¿no vez cómo se esconde los grilletes
entre las barbas?


Abuelita
qué bonitos tus zapatos
procura siempre revisarlos por dentro
... me da a veces por ser piedrita.



Treinta y uno de Agosto del 2011

Dicen que la rabia se cura con dieciseis inyecciones en el ombligo

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:59 a. m.

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☺☻ 
Esto no es un poema visual
como los que hacen
los jóvenes poetas
del Distrito Federal.

O

    q
           u
                    i
↕            z  
               á
                   
  s
í



En todo caso 
esto será un poema
♪  HORRIBLE ♪

 ¡ O !

Tú serás un lector pésimo ignorante
y yo seré un poeta solidario avantgarde

de cualquier manera lloverá
y me tomaré a Huidobro tan en serio
que haré llover sobre las pirámides

░░░░░░░░░░░░░░░░
░░░░░░░░░░░░░░░░
░░░░░░░░░░░░░░░░
▲▲▲▲▲▲▲▲▲▲▲▲


¡ O !
 está la siempre (román)t(ica) opción
de querer dárselas de interesante
y recurrir a lo


M I
N
IMAL
IS
TA

¡ O !

(Más o menos usando la misma maña)
poner un

maravilloso y poético fondo blanco 
y salpicar gotitas de mierda
¡AH!
pero eso sí
Explicando siempre los maravillosas y fascinantes (sic)    incógnitas
de la vida filosofía.

Obviamente siendo
M
INIM
AL
I
STA 

¡ O !

 Podría resguardarme en el tibio y materno lecho del maravilloso adjetivo
y de tal dichosa manera poder ser un protegido inmaculado
de la grandiosísima poesía
y pasar maravillosamente desapercibido
en aquel inhóspito y cruel páramo de lo que es la hedionda mierda
  Afortunadamente ahí no tendría que ser

MINI
MAL
LISTA
¡ O !

Me puede bastar con reirme
de todo lo que dices
y haces
y sufres
y lloras
y comes
y no haces
me puede ser suficiente
como a ustedes
el regalarte música de nombres impronunciables
y escribirte cosas
que me evidencian como alguien predecible y aburrido

alguien sin el corazón de pez terremoto,
un triste diecinueveañero que hospeda torbellinos en el cerebro

podría no ser todo eso que te aterra
a ti y a tus huesitos
para así ganarme un cachito de tu corazón

(qué sobrevaluado corazón tienes, diría un estudiante de Letras Españolas)

y no tener que estar escribiendo
de una manera que no me gusta
a las casi tres de la mañana
muerto de enojo.




o


quizá no haya sido demasiado claro

y
  esa
es mi única
arma

(En Monterrey me dijo Margarito Cuéllar que
todo poema escrito con el texto acomodado en el centro
se debe deshechar inmediatamente.
Yo creo que deberías pasarle el tip
a mi socio)
  
Treinta de Agosto del 2011


El fin de los tiempos.

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:16 p. m.

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☺☻☺☻☺☻☺☻☺☻☺☻



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Veinticinco de Agosto del 2011


Veintiseis de Agosto del 2011


Veintisiete de Agosto del 2011


Veintiocho de Agosto del 2011


Veintinueve de Agosto del 2011










Poeoma I

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:27 a. m.

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Escribí algo en la blanda hoja de mi vientre
y respiraba
y la hoja era un terremoto con vida
y era un poema que hablaba del miedo.
Me miro al espejo y veo la nuca de la muerte
encuentro a esa enredadera que mi madre vomitó
en sus épocas de princesa arborea
el espejo se mueve y dentro de él
un enjambre de miradas imita con gracia
a mis ganas de no llorar
en el espejo está la efervescencia
                                     de las ventiscas
hay un baile de flores milagrosas
que espanta a la muerte.
Mira
        mujer
                  somos inmortales
porque ya nos tragamos todas las tinieblas
que se desparramaron en tu cocina
y la comida
sabe a besos
y los besos
         saben a piedras.
En el espejo veo ese poema que infla mi panza,
veo a la estrella preñada por el niño de mis entrañas.
Las estrellas se apagarán
y nos darán el regalo de los dioses.
Respiro como si me estuviera muriendo
y las estrellas se contraen porque el poema
                           se hizo de sangre.
Los espejos no saben mentir, mi panza se abre.
N U E V A L U Z D E L M U N D O
no les digas a las cucarachas que la contraseña de mis tripas
son dos palabras
escritas con parsimonia.
Dos palabritas de incendio
que derriten toda tundra
que tumban tumbas.
Dos palabras estampida
que vuelven cada noche a inflar mi vientre. 


Tú que mordiste mis venas como si fueran caramelos
tú que llenaste de vainilla a mi cuello degollado
tú que apareces cada que abro mi puerta
en la oscuridad
y te escondes con la mirada de un fantasma
que no parpadea.
Tú lloras y amenazas con irte
flotando sobre los charcos de oro
que se te escurrieron del cabello.
Te digo que juguemos ajedrez
y entonces tu rostro me sonríe
y me dices que me relaje
hache tres caballo
je cuatro peon
efe cinco reina
te mueves como quieres
y se hace lo que quieres
porque de tus dedos surge la música del mundo
y ni el más infame de los porvenires
sabrá esquivar mis flechas pájaro.

Me invitaron a una ceremonia de muerte
y pensé en llevarte conmigo,
pero supe que no irías
así quo no.
Si tú no vas yo no voy.


Diecisiete de Agosto del 2011



Cualquier parecido a una coincidencia es la mera realidad.

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:11 a. m.

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Azul sobre azul
caballito del diablo
- José Javier Villareal


Al despedirme,
escribí algo en el abanico,
pero lo borré.
 - Matsuo Bashô


 Para todos los indigenas  del EZLN
que fallecieron en la toma de San Cristobal de las Casas
el primero de enero de 1994
defendiendo su derecho a vivir
felices.


Se me acabaron las flores y las estrellas
se me acabaron las ganas de seguir cantando
ya no río como el agua que se revuelve en las cortinas
ya no soy paciente con la noche
ya no
ya de pronto me veo hecho río
me advierto temblando en las ansias
de hacerme revolver y caer como el agua
caer como cayeron mis cortinas
la noche cuando el huracán vino a visitarme
y quemó mi cama,
caí como cayó el Dios de los pájaros,
un Dios que jamás pudo ser gato
y nunca aprendió a caer
como caí yo
ese día en donde el huracán
que mis amigos bautizaron con tu nombre
inundó la iglesia de mis pensamientos
y secuestró a un Cristo ya harto
de saberse mudo.


Ayer en la calle me encontré una bolsa llena de yoyos
y adentro un pedazo de papel donde venía escrita ésta historia:

El Jueves en la cantina
Fue O
No la saludé cuando llegue
porque eso es lo que en un principio me hacía entender ella,  al evitarme.
Y no la saludé.
Y pasaron las horas
y ella estaba muy borracha
y me habla
y me dice
que me siente enseguida de ella
y me siento
y me pide una explicación
y me hace sentir que soy de lo peor por no saludarla
y yo le explico
y en esa explicación se encaballan mis otros motivos
y se encaballan muchas cosas
y le digo que la quiero
que quiero estar con ella
y quiero hacerla feliz
y ella me miraba y sonreía
y a veces se quedaba rígida
y a veces me pellizcaba el dorso de la mano
y a veces apoyaba la sien en mi hombro
y a veces besaba el vaso para sorber la cerveza caliente
y a veces fumaba con gestos que le desconocía
y a veces se recargaba en la pared con la nuca y suspiraba
y a veces sonreía como melancolica
y yo le veía en sus medias negras unas rayitas todavía más negras
que le adornaban la pantorrilla como cortas y calculadas mutilaciones
y me asusté
y pellizcaba el nylon de sus medias y ella se reía
y me asustaba y tenía miedo de sentir la textura de la costra
pero no
algo eran esas líneas que adornaban la negrura artificial
de sus piernitas flacas
pero no
eran solo líneas
y luego le dije muchas cosas
muchas cosas
me abrí la llaga y se la puse en la cara y le dije "mira, sí hay sangre"
¿y sabes qué hizo cuando terminé de hacer todo eso?
se paró y fue con P. Yo sabía porque ella me contó cuando eramos novios, que conoció a P antes de conocerme a mí, y que habían salido juntos y que P le pidió que fueran algo más y ella le dijo que no, y yo lo sabía, porque los llegué a ver en la facultad.
Y cuando terminé de regalarle hasta mi sombra
se paró y fue con P
y empezó a abrazarlo
y a acariciarle los brazos
y a reirse a ladito de su oreja
y a toparse la frente con él
justo
justo
justo después
de yo haberle dicho todas esas cosas
y me puse muy mal
lloré muchísimo
no me podía controlar
y ella seguía con él
y se sentaron a platicar
y ella lo miraba fijamente e inclinaba su cuerpito hacia él
y yo lloraba mucho
y me quería morir
y llegó L e I  y V y me abrazaban
y llegó A, con sus canas.
y a A con sus canas le dió miedo de que me fuera a suicidar
porque ese día yo hablé mucho de la muerte
y quería morirme
quería morirme mucho
porque no es justo,
Neta que no.
No soy una mala persona
Ni cuando quiero serlo
Y de pronto toparme con esa mierda
y darme cuenta que soy un pendejo por siempre fijarme en mierdas como esas
porque eso no se hace
y estoy muy triste
estoy triste todo el día
pero en la noche me brota
se despierta
es como un pajarito que vive de noche
no hay pájaros en la noche
solamente el pájaro de la tristeza
y de día está dormido
y realmente me quiero morir
porque ya estoy bien cansado
estoy bien harto
eso no se vale
No se valió lo que hizo
y soy un pendejo
y tengo mucho coraje
muchísimo
Ya no quiero confiar en la gente
ya no quiero querer a la gente como la quiero
ya no quiero pedir a gritos que me quieran
ya no sé qué hacer conmigo
quiero salirme de mí
ya estoy bien cansado
y perdón por decirte todo esto
pero necesitaba decirselo a alguien
porque sino me iba a volver más loco de lo que ya estoy.

Lloré jugando al yoyo
y un Cristo lleno de lodo
me gritó con voz de tormenta
la serie de insultos más crueles
jamás escuchadas por algún hombre
que lloró jugando al yoyo
mientras leía alguna historia
que ciertamente
le pudo pasar al Dios de los pájaros
alguna noche donde el viento
sacudía con gracia las nuevas cortinas
de mi habitación ya remodelada.






Dieciseis de Agosto del 2011


Cinco fotos

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:27 a. m.

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escribo un chingo, güeyes
luego lo borro
o igual no es cierto,
pero si lo escribo aquí
se lo van a creer 
- Jehú Josué Coronado




I
Conque ése es tu papá. Viejo simpaticón: calvo y muy blanco. Imagino en su garganta una voz perfumada, vibrante y con mucha luz. Ah Electra. Si tan solo yo hubiese sido ese pretexto de músico ojón y apaciguado... si tan solo en mi sombra corriera la mirada de tu padre, yo no estaría envidiando ese abrazo que le das con la misma precaución con la cual me mirabas siendo yo mismo, siendo eso que asesinaba con ternura al fornido hombre que te obsequia su hombro en esa foto donde tu cabello me reconoce y tu nariz me alarma. Hay algo que quizá compartimos él y yo. Quizá la mirada nube indescifrable, o quizá la loción de después de afeitar.


II
 La tacita de peltre a lado, bailoteando en la esponjosidad del sofá. Y luego eso que era yo entre tanto otoño y tanto desvelo. Mis manos haciendo una cueva, escondiéndole a la cámara el perpetuo secreto del fuego. Entre mis dientes: un secreto mordisqueado y luego hecho humo. Gesto de reprobación. Tanta menta. Luego la fortuna y la rueda de la fortuna. Arcano VI muy dadá. A Eric le gustaba fumar en tu casa, pensaba que el humo no perturbaba esa congoja que se extendía entre todos nuestros tentáculos.

III
Tu lengua apunta a tu derecha, apunta al pasillo, apunta a tu cuarto. Lengüita revolver.  Tenía miedo que me llegaras a decir que Armandino es muy guapo, porque lo es. Míralo. Pinche marción. Con su bufandita negra y su mirada de español esquizofrénico. Tu lengua apunta a tu derecha y yo recargo mi pecho en tu nuca. Tu lengua dispara un mensaje en el idioma de los músculos. Armandino llegó borracho y se fue sobrio. Yo no recuerdo si ese día dormí contigo.

IV
Si el árbol está en llamas
las aves no se le acercan.

V
Inquieta.
El concierto de tu cuerpo
en la noche
se salió de control.
Te despierto.



Quince de Agosto del 2011


Tapioca

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:59 a. m.

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Hoy te extraño y miro mi celular y pienso en marcarte y ser un tonto y después pienso en que quizá estás dormida y quizá pienses que estoy borracho o pienses que soy un fastidioso o un bobo y miro el celular y miro el frasquito de vainilla que me diste y cierro los ojos porque quiero llorar y escribo sin ver el teclado y recuerdo ese suetersito amarillo con el cual un día fuiste a visitarme a la facultad y nos fuimos y vimos a ese señor que le pusimos de nombre Ignacio y recuerdo tus besos que eran como una lluvia justo en el rostro y recuerdo el día en que fuimos a comprar aguas frescas con Arturo y recuerdo el día en que me dijiste Te Quiero sin que yo te haya dado pie para que me lo dijeras y recuerdo verte con tu sueter rojo antes de conocernos y pensar en ti en esos lapsos muertos que las circunstancias nos ofrecen y ahora yo te pienso en esos lapsos vivos que tú me reviviste y recuerdo tu blusita rayada que traías el día que ese pendejo te siguió por la calle Kennedy mientras se masturbaba y recuerdo el asco en tu voz cuando me platicaste y recuerdo ordenarme a mí mismo que el abrazo que te iba a dar iba a ser el abrazo más reconfortante y recuerdo tu sonrisa y tu urgencia por tomarme de la mano y recuerdo pensar en que te pareces mucho a Audrey Hepburn y recuerdo pensar eso mientras te platicaba del Arcano XIII y recuerdo que te recostaste sobre mis piernas y yo jugaba con tu cabello y recuerdo recordar que Oma es Abuela en holandés y recuerdo escribirte muchas cosas en mis libretas y luego arrancar las hojas y comérmelas, una por una, porque pensaba que de esa manera todo lo que siento por ti se iba a quedar dentro de mí y recuerdo angustiarme cuando parecía que las circunstancias iban en contra nuestra para no poder vernos tal día y después ganaba mucha paz porque a fin de cuentas se solucionaba y te veía y te veía con tus labios perfectamente pintados o te veía con tus zapatitos esos que se ensuciaban con facilidad o con esa falda que llevabas el día que nos besamos por primera vez y que fue la excusa perfecta para que una cucaracha invadiera la península de tu rodilla y luego gritaras o verte sin bañar y oler esos rinconsitos sombríos de tu cuello y sentir que huelo y preguntarme qué huelo y sentir que vuelo y sentir que me importa un carajo el hecho de que no te bañes porque yo podría seguir en ese ritual de olerte con discreción o con desvergüenza y ver que quizá te molesta, como el día en que yo estaba en Monterrey y te enojaste y me ordenaste irme mejor a cenar (y recuerdo cerrar los ojos y verme cómo me sacaba los ojos usando alguno de los broches de tu cabello) pero tienes razón porque recuerdo que ese día yo era algo así como un pez cuando de pronto le rompen el aire y se convulsiona en la sequedad de lo respirable y es que yo añoraba el vértigo que tu mar me ofrece y recuerdo extrañar tanto ver la delgadez de tu cuerpo y suspirar y hacer algún comentario que tú probablemente no creerías como el día en que Eric me llevó a casa de Meche a la una de la mañana y saliste con un vestido y yo quise salir corriendo porque en ese momento supe que tú toda tú eras esa bomba andante que se iba a encajar en mi pecho e iba a explotar y a partirme y esa bomba que eras tú se encajó ese día en que me encontré escurriendo en sudor en una calle de nombre impronunciable, preguntando en una tienda naturista si vendían tapioca y sentí el tictactictac del contador hacerme cosquillas en la piel del pecho cuando llegué a tu trabajo sin la tapioca y quería que no me miraras y quería aventarme de ese balcón en el que cinco, seis veces te asomaste a veces sonriendo y a veces sonriendo a la fuerza y caer porque no te conseguí la tapioca, porque querías tapioca, porque vi en tu rostro un verdadero, intenso y casi cósmico deseo por reventar las bolitas de tapioca. Vi en tu carita que tanto extraño tener pegada a mi frente un deseo animal por comer tapioca y yo lo tomé como la prueba final y fracasé, fracasé con tu tapioca, fracasé como hombre, como novio, como ex novio, fracasé como amigo, fracasé como repartidor, le fracasé a tu hambre, a tus antojos de niña, fracasé conmigo mismo. Fracasó Jesús Alberto. Fracasó. Y ese día en que le mentí a tus ex suegros para que me dieran dinero y comprarte la tapioca y recuerdo conseguirla y sentir que encontré a toda tu felicidad dentro de un frasquito de plástico y compré dos y vi cómo te los comías despacito. Y te pedí que pusieras canciones y las pusiste no te hagas el sorprendido si las flores comen gente yo te vi tirar semillas en los campos de la muerte  y recuerdo que nos besamos y yo sentí en ese beso cómo alguien me daba la bienvenida al mundo de los muertos y pude saborear en tu beso algo más que tapioca y algo más que un caldo de res y algo más que una cerveza y algo más que fresas con azúcar (es que recordé una noche en que todavía eramos ajenos y te dije que me sentía muy triste (pero nunca te dije esa noche que me sentía triste por ti porque te quería) y tú me dijiste que todo se arregla con fresas y azúcar), sentí en ese beso cómo me empezabas a tener miedo y por eso te dije eso y recuerdo que me atropellaste las palabras diciendo que no dijera nada y recuerdo pensar que quizá debería callarme pero no lo hice y recuerdo salir al balcón a fumarme un cigarro y pensar "si viene y me abraza mando todo al carajo y a partir de este momento ella será la emperatriz de mis entrañas" y recuerdo que no lo hiciste y aventé la colilla y entré y tú estabas desconectando la portatil y me miraste apenas con tu pretexto de ojos que miran y yo me despedí y bajé las escaleras y tú me dijiste un Te Quiero y yo no te lo respondí y recuerdo llorar en la avenida Niños Héroes mientras me comía un elote en vaso y te extraño tanto y quiero hacerte ver que la vida es más que hablar de filósofos y más que los apellidos y más que las fotos buenas y más que la economía del lenguaje y más que Nellie Campobello y más que los cuarenta mil muertos y más que la muerte. La vida no es nada. La vida es tapioca con lágrimas y la vida es mi noche y mi noche son mis diez dedos y mi lengua y mis intentos de dejar de fumar para que no te quejes cuando me beses y mi noche es mi vida y entonces mi vida es tomar el celular y marcarte pero limpiándome la voz mientras espero a que de tono para que cuando respondas no te des cuenta que ya me había quebrado. No respondes. Te escribo un mail con un haiku porque se que eso es algo que te gusta de mí, recuerdo una noche que te invité a hacer haikus y tú hiciste uno hermoso que hablaba de una luna y hablaba del mar y eres la boca del mar. Quizá duermes o quizá vista mi nombre en la pantalla de tu celular que suena como el mío y dudaste o te asustaste. Y lo que dice el haiku es verdad. Nunca antes como hoy he querido sentir ese dolor metálico en el brazo izquierdo y luego retorcerme. Se siente tan rico quererse morir por alguien. Te volví a marcar. Este texto está perdiendo validez. Mi hermana hoy trajo tapioca y tomé un poco y mi madre me preguntó si ya me gusta la tapioca y yo le dije que no.




Diez de agosto del 2011

Ejercicio XXII y Ejercicio XXV

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 3:16 a. m.

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 XXII

Te imagino dormidita, absorbiendo la interminable frescura de tu cama. Te imagino a ti y a tu cuerpo, en esa constelación de nudos deshechos. Imagino tu sueño y la carnita de tus párpados apenas censurando la blancura mortecina de tus ojos que sueñan ¿Qué sueñan? ámbar y provincias tranquilas. Imagino girar tu cuerpo y no abrazar a eso que te escolta en las tinieblas, pero no logro imaginar tu rostro al despertar y mirar otro torso empapelado en otro aroma que más bien llora y no se incendia. Imagino al pudor resquebrajándose con cada paso que das en esa nueva vida con sillones naranjas y ropa robada. Imagino el lugar donde guardas tus toallas femeninas (imagino que son femeninas porque tú las usas) y me cuesta imaginarte sentada en el sanitario, medio vestida, platicando con ese espectro de nombre elocuente y fatídico. Te imagino dormidita, rascándote la entrepierna o hurgándote la nariz, siendo un astro que parpadea y asusta a las cucarachas. Te imagino dentro de unas horas levantándote, tu boquita cubierta por una inigualable costra de baba, e imagino (casi saboreo), ese beso que ojalá no le des a tu sombrita ensortijada, a ese "hola, buenos días, gracias por ser el catalizador de mis miedos, que te vaya bien, te amo tanto que mi mejor alegoría para describirte es el nombre de una enfermedad que probablemente ni conozco, lava tus trastes, buenos días, gracias por ser ese espejito empañado, hola, mira lo que hago por ti, buenos días, hola, que tengas un buen día" y te imagino a ti pidiéndote perdón todas las noches, antes de caer dormidita, te imagino rogándote un perdón lleno de orgullo en ese momento en el que decides cerrar los ojos y darte cuenta de que quizá te estoy imaginando.

 XXV

Llueve con la misma fuerza de nuestros pasos al andar por esa vereda llena de nubes con formas de insectos, llueve y te extraño mientras limpio mi altar de huesitos salpicados de música.

Llueve con la misma fuerza de nuestros pasos.
Nubes con formas de insectos.
Llueve y te extraño
en el momento
en que mi altar de hueso
salpica música.

Llueve fuerte
pasos de nubes como insectos.
Llueve porque te extraño
hoy
noche en que salpico de música
a mi altar de huesos.

Llueven insectos.
Las nubes tienen forma de música
y la música llueve
salpicando mis huesos
que te extrañan.

Llueven huesos
sobre los insectos
musicales.

En la vereda
un insecto con forma de lluvia
hizo que lloviera
en mi altar de música y nubes.

Llueve.
Te extraño.




Ocho de Agosto del 2011

Península

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:50 p. m.

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Los hombres como yo no tenemos corazón
en vez de corazón
tenemos un perro enloquecido
- Efraín Huerta



Te escribí otro poema
pero lo dejé en la pc vieja
se echó a perder
y hablaba de lechuga de carlos v
y de una hamburgesa que se llamaba Elvis Presley
también lo extraño
porque no decía mentiras
y era un poema de flores milagrosas
- Iván Ortega López


 


Península.
Cuerpo atado a la orilla del mundo.
Yo acariciaba tus palpitaciones pero no te importaba porque la noche se regocijaba en otros aromas. Península.
Una bandera se encaja firme en los rescoldos del terremoto.
Oremos.
Península.
Mira cómo el mar se destruye a sí mismo en la música de las rocas.
Yo te ofrezco un mundo en llamas y tú te conformas con el ríspido balbuceo de una llovizna.
Hay canciones que fueron hechas para destruirte.
Hay mujeres canción.
Hay en mi colección de infartos una foto tuya donde abrazas a tu padre.
No sé si es un lugar común el decir que las avenidas de la ciudad son como el sistema circulatorio de un monstruo enorme.
Península.
Mi nombre me hace crucificable.
Ir a visitarte al trabajo y advertirte ya tan adentrada en la sociedad,
amurallada detrás de ese escritorio y elaborando noticias de muerte.
Me pides perdón cuando tu pie roza el mío en ese triste juego de las casualidades accidentales.
Ya no existen los ancianos que cantan palabras que después cantarán los niños
en las noches llenas de veneno.
Y yo me conformaría con que ese pie, tan solo tu dedo meñique, la uña, la cutícula, me amara.
La quietud de tus manos preparando el café.
La quietud de tu silencio artificial cuando yo hablo de las trombosis cerebrales y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y lo obsoleto de la filosofía.
Hay hombres que se visten con la tristeza de un tigre encerrado en el poema.
Hay en mi sangre una luciérnaga que alguien bautizó con tu nombre.
Península.
Soy una cigarra enterrada en el suelo como una mina antipersonal
y espero el momento justo para explotarte en la sombra.
Busco el momento para poner en este poema la palabra cicatriz.
Este poema es casi todo para ti, tuyo es ese perfumito que despedirá al momento de teclear el punto final.
Tu incapacidad de quemarte en mis ansias es el resultado de una ecuación irresistible.
Déjame andar por la ciudad buscando tapioca
nada más para ver cómo te las arreglas al comértela sin dejar de sonreír.
Península.
Mi nuevo modus vivendi es resbalarme en el tiempo aprovechando lo terso de mis párpados.
Península.
Las consecuencias del fuego se arremolinan en el lecho sangriento de mi lengua.
Te invito a ser la presidenta del club de los desastres naturales.
Onomatopeyas con sístoles y diástoles son colores que harán 
BANG BANG
Una vocesita de niño matándote a la distancia.
Todas mis novias tenían volcansitos incrustados en la espalda 
y luego SQUISH llegaban mis dientes para erizar el abecedario que colgaba de sus ombligos.
Espaldas aliepsides deslipeides deidades con granitos en la espalda.
Volcán vírgen
Volcán muerto.
Ceniza y onomatopeyas de ceniza.
(te invoco con vela, con libro y con campana)
La onomatopeya perfecta de la muerte es ese chasquido que impera cuando se termina el beso.
(glicerina y turbulencia)
El diablo se ríe cuando le salpican algún grito de procedencia dudosa.
Qué triste es saberse participe de un genocidio angelical.
El mundo entero está lleno de cicatrices, pero a nadie le importa. 
Mi madre me fracturó la desdicha que atesoraba desde niño.
Mi sombra está recubierta en cicatrices.  
Dormir es una muerte en abonos.
(espejos para los animales) 
Mi arquitectura de caramelos murciélago no pueden abastecer el hambre de tus huesitos.
Península.
Recuerdo la época en la que tenía miedo de ver medusas y arañas en cualquier parte.
Ahora que el cielo se me presenta como una materialización de lo irrealizable, tus adioses repentinos me duelen menos que una corona de espinas, pero son fastidiosos como una mordida en las clavículas.




Tres de Agosto del 2011