Ejercicio XIV

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:20 a. m.

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Abuela

Mira cómo del mismo silencio brota algo que nos llena de ramas y lunas. Entiende, abuela, que el ir y venir de mi lluvia es evidencia irrefutable de ese incendio que se perfuma, discreto, debajo de mis párpados, cuando la noche me regala un destello de tu sombra cruzada de brazos. Lo difícil siempre es mantenerse quietos. Yo entiendo, abuela, que quizá mi palpitar se traduce a idioma más ruidoso, más tremulante, y eso mismo hace que tus ojos (que son como hormigas de ágata) miren hacia donde el sol alumbra más, y corres, y te escondes pero en todo el proceso me tomaste de mis ramas. Ahí estoy yo, abuela, apretujado en el iluminado espacio de lo prudente.

Nunca te me vayas, abuela, porque hay tanta música hinchando estos huesos, porque mi voz de grito de lobo tiene muchas flores qué desenterrar. Todavía el tiempo sonríe y abre paso. Todavía la gracia del día se extiende como una sábana llena de estrellas verdes. Todavía el cielo pretende evitarte esos colores llenos de asco, y cuando se le olvide, cierra los ojos para pensar en algún ave de sabor dulce e interminable. Si te vas, abuela, toda mi sombra se hará polvo y mis ojos mutarán en dos bolas de sal negra. Lánguida estátua de ojos negros que adorna el centro de ésta ciudad llena de cachibaches que te duelen. Estátua insufrible que borra tus huellas aun marcadas sobre ésta tierra tan confundida. No te apresures, abuela, no le piques las costillas al destino porque si al principio da cosquillas, después, termina por dar coraje.

Me quiebro. Tu espejo es tan tuyo. Qué maravilla.




Siete de Junio del 2011

Telegrama/poema reaccionario, oscurantista, neobarroco y experimental.

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:18 a. m.

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Para Alí Calderón


(Aquí empieza el poema)
Tú y tus machadianos amigos pueden ir mucho a chingar a su madre.
(Fin del poema)





Dos de Junio del 2011